Modernización del sistema político o el desgobierno

por Ignacio Sánchez del Campo, Estudiante Ciencia Política UDP.
Votar cada 2 años sólo por personas y no tener mecanismos de control hacia nuestros “representantes” electos, como tampoco tener la capacidad de detener políticas estatales, privadas o proponer nuevas políticas a pesar de estar millones de ciudadanos de acuerdo en ellas, constituye sin duda una falla que está evidenciando nuestro actual sistema político nacional (y porqué no global) cuya no resolución puede acarrear efectos que la historia humana ya ha debido lamentar.
Si todo chileno que contribuye al fisco está registrado de forma online vía RUT y debe suministrar información hacia el Estado… ¿porqué hoy no puede votar de esta forma en referéndums electrónicos o inclusive legislar directamente?
Puede sonar descabellado pero acaso ¿no es mas descabellado aún seguir inscribiéndonos en cuadernos, a lápiz tinta, sólo cuando abren la mesa, y que participemos del sistema político cada 2 años sobre asuntos que nos afectan directamente y todos los días?
Debe haber una modernización del SERVEL, cuanto antes. No es una buena jugada de los partidos políticos con representación parlamentaria seguir con una política encapsulada en elites que, independiente de sus ideologías, actúan como una sola e impiden el ingreso de la ciudadanía libre o con altas barreras de ingreso de nuevos movimientos.
Las demandas actuales de la ciudadanía activa (diferente de la pasiva que aún está viva para sólo consumar el acto del Voto) van en la dirección de dar a Chile una Nueva Constitución, que emane de la ciudadanía, que rescate el gran recurso de Chile para Chile, el Cobre, con el cual podríamos invertir con gran holgura en sistemas que garanticen efectivamente no sólo Educación de calidad y gratuita para todos, sino también Salud, Vivienda y condiciones de vida dignas(*).
Observo con intranquilidad el hecho de que quienes son parte de la elite política chilena confían en que el movimiento decante, que junto a los medios sólo publicitan la violencia y no el trasfondo de las demandas. Eso sólo creará más indignación, más rechazo al sistema completo y sus componentes y es apostar de manera única a un enfrentamiento por sobre el entendimiento.
La labor de hoy es comprender que ya no se puede hacer política sin la ciudadanía, pues algo ha cambiado en esta década: La información ya no sólo fluye de arriba hacia abajo (tv, radio y diarios) sino que la genera la ciudadanía, que hoy está interconectada a través de redes sociales(**) y cuya fuerza no puede ser ni ocultada ni minimizada por el poder actual.
Las demandas sociales mencionadas anteriormente deben ser consideradas por la elite pues ya no se trata de si están de acuerdo o no con ellas, sino que emanan desde la ciudadanía y deben ser votadas por ella. Esto sólo puede darse con una Nueva Constitución la cual debe ser elaborada por y para los chilenos.
Un primer paso es justamente generar las condiciones para que una nueva fuerza ciudadana, de jóvenes, estudiantes, adultos, etc, desencantados de los partidos existentes que han cohabitado y cogobernado el país, puedan ingresar y tener una voz dentro del sistema político. Esto se hace modernizando el mecanismo de inscripción electoral, creando votaciones electrónicas(***) vinculantes cada determinados meses o situaciones coyunturales, pudiendo votar de forma electrónica y suministrar tal acceso en locales a quienes no posean dicho acceso a internet que hoy consagra como derecho humano la ONU.
Si estos cambios exigidos continúan siendo desoídos, la rebeldía general de las personas organizadas de maneras que aún desconocemos no será ni vandálico, ni anárquico, ni antisistémico, sino justo y necesario.
_ _ _
Para profundizar:
(*) Marcel Claude “La Educación Pública es posible. Demanda estudiantil es justa y realista”
(**) Manuel Castells “Cambio hacia la autocomunicación de masas”
(***) El e-Voto en países que lo han adoptado y El Observatorio del Voto Electrónico en América Latina


